Lo que casi nadie entiende de este Webasto
La mayoría cree que el calefactor estacionario Webasto 000022031085 es una pieza de lujo que solo sirve para precalentar el motor en invierno. Error. En la Trafic II 2011, especialmente en las versiones diésel, este aparato es el que mantiene el habitáculo caliente sin arrancar el motor, pero también es el que más dolores de cabeza da cuando falla. Y ojo, que no es lo mismo comprar un Webasto genérico que uno con el código original de Renault. Este número, 000022031085, no es una referencia al azar: corresponde exactamente al equipo que monta la Trafic II con motor 2.0 dCi y 2.5 dCi desde 2010 hasta 2014. Si pones uno de otra generación, el cableado no te va a encajar ni de coña, y luego vienen los fallos eléctricos.
Qué hace y por qué falla tanto en este modelo
El Webasto es un pequeño quemador que funciona con el combustible del depósito. En la Trafic II, se instala bajo el piso del lado del conductor, justo delante del eje trasero. Su misión: calentar el líquido refrigerante cuando el motor está frío, lo que permite arrancar en días de nieve y tener calefacción inmediata. Pero este modelo concreto tiene un punto débil: la bomba de dosificación de combustible. Se atasca con parafina si usas gasoil de invierno de baja calidad, y también acumula carbonilla en la bujía incandescente. Los síntomas típicos son: humo blanco al arrancar en frío, olor a gasoil dentro del coche, o que el Webasto se encienda y se apague solo a los tres minutos. Si ves eso, no es el termostato, es el módulo de control, que suele quemarse por sobrecalentamiento.
Comprar usado: lo que tienes que mirar con lupa
Un Webasto usado puede ser una ganga, pero solo si sabes qué inspeccionar. Primero, mira el conector eléctrico: en esta generación, los pines se corroen y dejan de hacer contacto. Si ves óxido verde, olvídate, porque la centralita interna ya habrá sufrido. Segundo, huele el interior del quemador: si hay olor a diésel rancio, es que la junta de la membrana está rota. Tercero, revisa el cuerpo del intercambiador: las grietas por fatiga térmica son comunes y se notan como pequeñas líneas oscuras cerca de la brida de salida. Y cuarto, pide el historial: si el vendedor no sabe si el vehículo usaba aditivo anti-parafina, desconfía.
En cuanto a la eterna duda entre original y aftermarket: un Webasto original usado, bien revisado, suele durar más que una imitación china nueva. Las copias baratas no tienen la misma electrónica de control y fallan a los dos inviernos. Pero eso ya lo sabes. Lo que no te dicen es que la pieza original, con su código 000022031085, tiene un firmware específico para la Trafic II que evita los falsos arranques; los genéricos no lo tienen.
Antes de comprar, haz esta prueba casera
Si puedes, pide al vendedor que te mande un vídeo arrancando el Webasto en frío. Debe encender a la primera, sin tirones, y el humo del escape debe ser blanco y sin olor fuerte. También pide que te enseñe el número de serie: debe empezar por 000022031085, no por 000022031084 ni nada parecido. Y comprueba el estado de la manguera de entrada de aire: si está aplastada o agrietada, el quemador va a aspirar polvo y se va a ahogar. Otro punto clave: el soporte de fijación. En la Trafic II, el Webasto va atornillado a una placa que se dobla con el peso del aparato. Si el soporte está torcido, el quemador vibra y acaba rompiendo el tubo de escape.
Mi consejo, después de años de taller: no compres a ciegas. Pide fotos del conector, del interior del quemador y del número de serie. Un buen vendedor te las dará sin problema. Y si el precio es demasiado bueno, probablemente es porque la pieza está para desguace.
Si quieres ver unidades que ya han pasado esta revisión, echa un vistazo a los anuncios actuales de esta referencia en la web. No te quedes con la primera que veas; comprueba siempre los detalles que te he contado.